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GRADOS 2016 

El sábado 3 de diciembre del 2016, a las cuatro de la tarde en el auditorio del Instituto se llevó acabo el acto de ceremonia de graduación de bachilleres. Fueron 192 bachilleres los proclamados, distribuidos en 5 cursos. A la ceremonia se hicieron presentes los coordinadores (Martha Quintero, Henry Rueda, Giovanny Sandoval, Jairo Paredes),  el doctor Gabriel Galán como representante del club rotario de Bucaramanga, el exalumno Sanmiguel representante del consejo de exalumnos de Bogotá, los directores de curso y padres de familia de los graduados. Vale la pena destacar los 65 estudiantes que se graduaron  en energías renovables.

           

 

            

                         

               

               

 Palabras de agradecimiento por uno de los estudiantes: Rueda Ortega Bryam Sebastian 1105

DISCURSO DE GRADO PROMOCIÓN 2016

Es un gran honor y una gran responsabilidad para mí expresar a través de unas cuantas palabras los sentimientos de mi promoción al concluir hoy una importante etapa de nuestras vidas, la cual abarca un sinfín de gratas experiencias y emociones, que aún con el discurso más largo no podría describir.

 

Para algunos fueron 6 años, para otros como yo, que ingresamos desde el pre-escolar ha sido toda una vida.  Aquí hemos compartido nuestra existencia, hicimos grandes amigos, algunos de ellos quedaron atrás, peno nunca en el olvido.  Hoy estamos junto a los compañeros con los que cursamos el último año y con los cuales, puedo decir, que tenemos nuestros recuerdos más agradables. Hoy concluye un reto para muchos de nosotros.  Aún no creemos como algunos lo han logrado.  Aquel compañero que siempre creímos que iba a reprobar, pero al siguiente año siempre lo encontrábamos de nuevo en nuestro curso. Un reto para muchos que hoy ha concluido.

 

Hoy recordamos el primer día cuando ingresamos a esta institución a sexto grado, éramos tan pequeños y los espacios tan amplios; no podíamos evitar sentirnos un poco intimidados por esos jóvenes grandes que en ese tiempo concluían aquello que nosotros apenas comenzábamos, esos jóvenes que sentían la emoción que sentimos nosotros cuando comenzamos este último año escolar.

  Como olvidar nuestra primera formación en el patio baja el inclemente sol del mediodía para escuchar las reflexiones del padre rector y las indicaciones de los coordinadores, y por supuesto desearnos las buenas tardes, para entonces éramos unos niños que solo queríamos hablar con quienes serían nuestros compañeros por seis años. luego al pasar a noveno grado las buenas tardes se convirtieron en los buenos días, con el ingrediente que ahora teníamos que madrugar para llegar mucho antes de que saliera el sol y en muchas ocasiones correr empapados bajo la lluvia para atravesar el portón antes de que sonara la campana.

 

Como olvidar nuestros descansos en ese enorme patio, donde solíamos jugar, correr, molestar.  Con el tiempo dejamos de hacerlo, pues ya nos considerábamos personas maduras, cambiamos nuestros juegos por charlas constantes en las escaleras con nuestro grupo de amigos, cambiamos nuestros actos, pero nunca cambiamos la esencia de esos momentos de esparcimiento, en los que fuimos consolidado amistades verdaderas, que aún permanecen y permanecerán por mucho tiempo.

 

Imposible olvidar cuando en medio de un descanso a alguien se le ocurría la magnífica idea de lanzar un balón de playa, lo conocimos como pelota loca, muchos corríamos detrás de él, dándole patadas y puños, y persiguiendo a aquel que se atrevía a cogerlo. Como olvidar Los días que arrojaban dulces al patio y todos nos lanzábamos sobre ellos, sin importar que tuviéramos que salir con algún dedo tronchado en medio del tumulto. Eran momentos de infinita diversión.

 

Hoy quiero que recordemos aquellos profesores que ya no están en el colegio, con los que pasamos ratos agradables y otros no tanto, esos maestros que fueron convirtiéndose poco a poco en amigos, esos que tomaban un poco de su tiempo de clase para brindarnos charlas sobre su vida, anécdotas muchas veces graciosas, pero que siempre tenían un enfoque educativo y con las cuales trataban de hacer de nosotros mejores personas.

 

A todos los maestros que continuaron con nosotros, gracias por sus incontables horas de enseñanza, por brindarnos sus conocimientos para que obtuviéramos buenos resultados en los exámenes de estado y pudiéramos entrar a una universidad, pero, sobre todo, para   que fuésemos mejores seres humanos.

 

Profesor Nixon, gracias por poner todo su empeño para que pudiéramos entender los conceptos básicos de la física y por recalcarnos siempre la importancia de aprender a comportarnos, a ser ordenados; por hacernos entender que la disciplina es algo importante en la vida, por intentar explicar sus temas de la manera más sencilla.  Discúlpenos por todas las veces en que lo hicimos enojar por no prestar atención a sus clases.

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Profesor Monares, gracias por enseñarnos la importancia de la puntualidad, como olvidar aquellos días en que no nos permitía ingresar a su clase por llegar bastante tarde, gracias por enseñarnos a ser responsables, estoy seguro que nadie olvidara los días en que teníamos que entregar su carpeta, esa carpeta que nos dio tantos dolores de cabeza, esa misma que usted nos pidió  que tuviéramos al día, que no dejáramos para lo último, pero como siempre, fuimos tantos los que trasnochamos para poder entregarla a tiempo.

 

Profesor German James, gracias por inculcarnos el gran valor que tienen las matemáticas, gracias por intentar que viéramos los números como algo sencillo y por demostrarnos que siempre hay una manera menos complicada para resolver los problemas.

 

Profesora Evangelina, gracias por sus explicaciones y por estar tan pendiente de nuestra preparación para los exámenes de estado, por su manera de enseñar, por siempre intentar que diéramos los mejor de nosotros, por darnos consejos para una vida fuera del colegio.

 

Profesora Andrea, gracias por enseñarnos un idioma diferente, por esforzarse en hacernos comprender que el inglés es de suma importancia en nuestra vida, y claro, gracias a los profesores extranjeros que nos aportaron sus conocimientos y porque muchas veces nos brindaron su tiempo para hablarnos de su propia cultura.

 

Profesora Luz Marina, gracias por siempre estar pendientes de nosotros, por preocuparse para que fuéramos mejores personas y por hacer un gran esfuerzo para que obtuviésemos buenos resultados en los exámenes de estado, gracias por todas sus experiencias compartidas en sus horas de clase y por ser una gran consejera, además de tener un gran don para enseñar, por sus incentivos para hacernos esforzar en su materia y por ser como una madre para cada estudiante.

 

A todos los profesores del área técnica: mecánica, sistemas, electricidad y diseño gracias por enseñarnos tantas cosas que seguramente en muy pocos colegios podrán ser vistas, por sus consejos, por guiarnos en nuestros proyectos de grado.

 

A la Profesora Nubia y al profesor Marcos, Gracias por la paciencia que nos tuvieron cuando no le dábamos a la religión y a la filosofía la importancia que se merecen, por estar pendiente de cumplir con las tareas de otras asignaturas.

 

A la coordinadora académica por estar siempre pendiente de nuestras materias, por estar dispuesta a escucharnos cuando teníamos algún inconveniente.

 

Y por supuesto, a nuestro coordinador de convivencia, Henry Rueda, gracias por todas sus enseñanzas, por todas sus anécdotas, por sus frases célebres, una de ellas: ¡no hay tiempo para llorar!  que la escuchamos mucho últimamente.  Por las innumerables sonrisas que nos brindaba,  Cuando pasaba por cada salón dándonos sus charlas, informándonos sobre cualquier hecho ocurrido en la institución,  con su particular y única forma de expresarse,  gracias por ser siempre la primera opción cuando teníamos algún problema, por estar dispuesto a colabóranos en cualquier momento,  por ser la persona más cercana a los estudiantes , por  dar lo mejor de sí mismo en cada actividad y por su incalculable esfuerzo por mantener las tradiciones de la institución. O acaso olvidaremos que se disfrazaba con su emblemático traje de Don Bosco los 24, en los desfiles que hacíamos por la fiesta de María Auxiliadora o en los bazares que el colegio organizaba. Sin usted esta institución no tendría la esencia, usted es un icono del colegio Salesiano. Sin miedo a equivocarme puedo decir en nombre de todos los estudiantes de la jornada de la mañana que es usted la persona más querida en el colegio.

 

Señor Rector, Padre Deogracias Veloza, es usted la persona al mando de esta institución, que ha logrado, en poco tiempo, hacerla mejor de lo que ha sido. Gracias por su excelente gestión administrativa y humana, por las inversiones que ha hecho para que tengamos una mejor institución, por su total dedicación, por apoyar los distintos grupos deportivos y culturales del colegio. Todos los triunfos que los estudiantes hemos logrado en música, el área académica, en robótica y en eventos deportivos, son resultados de su incondicional apoyo. De parte de todos los estudiantes de esta promoción muchas gracias.  Siempre estará presente en nuestra memoria como la persona que más ha contribuido para que nuestro querido colegio sea mejor.

 

Padre Dagoberto, Padre Cristian gracias por su valiosa labor pastoral, por esas reflexiones con las que iniciábamos nuestra jornada escolar y con las cuales buscaban hacernos reaccionar y enseñarnos a valorar nuestra existencia.  Queremos decirles que esas semillas cayeron sobre tierra fértil y que dieron y seguirán dando fruto.

 

Igualmente queremos reconocer la labor de trabajo social, psico-orientación y del personal administrativo.

 

A ustedes queridos padres de familia hoy queremos decirles, ¡lo logramos! Sin ustedes hubiese sido imposible.

 

Hoy es nuestro día, aquel que hemos esperado con ansias desde que ingresamos a sexto grado. Hoy acaba una de las mejores etapas de nuestra existencia, A partir de hoy cada uno tomará distintos caminos. Pero tengo fe en que en un futuro no muy lejano volveremos a vernos y hablaremos de nuestros triunfos y sueños realizados y, por qué no, también de nuestras frustraciones y fracasos, pues de eso está hecha la vida y es lo que nos ayuda a madurar. Los valores y enseñanzas que aquí aprendimos guiarán nuestra existencia.

 compañeros promoción Vincitore 2016, ¡lo hicimos! De hoy en adelante podremos decir que somos exalumnos ¡orgullosamente salesianos!

 

Muchas gracias.